La ruta natural en El Mundo-El Día de Baleares




Ernesto Hernández Busto (La Habana, 1968), reconocido en España por su trabajo en Letras Libres y en Penúltimos días, es un animal literario, y La ruta natural (Vaso Roto, 2015) es un libro centrado en la literatura fragmentaria. Pero, como escritura del yo que es y como libro en sí mismo de fragmentos (especie de zibaldone, cruce entre diario, ensayo y cuaderno de notas), toca entre otras muchas cosas las relaciones entre la vida, la literatura y las otras artes.
 
Encontramos en sus páginas, por tanto, notas sobre música, fotografía, cine o pintura: David Lynch, Caetano Veloso, Pierre Bonnard, Pierre Klossowski, el kintsukuroi japonés… Repasando un catálogo de Domenico Gnoli, el artista italiano que acabó sus días en Delà, el autor elogia ese encanto metafísico que proviene de la ampliación «desaforada del detalle». «La magnificación hiperrealista del detalle», dice, «produce un surrealismo objetivista, más convincente que la otra parte de la obra gráfica del pintor, su bestiario fantástico».
 
Sobre todo, La ruta natural incluye reflexiones valiosísimas sobre la memoria y la literatura personal como reparación del paso del tiempo, como traducción, como reconstrucción de lo vivido a través de sus fragmentos: aquello en lo que, al final, consiste el arte. Un libro para leer con el lapicero en ristre.
 
 
JUAN LUIS CALBARRO